¡Este año se me ha pasado muy rápido!

Y siento dos cosas diametralmente opuestas; quisiera que el tiempo pasara más lento para disfrutar algo más y mejor, y también quisiera cerrar los ojos y estar celebrando el año nuevo y poder decir; "Vaya que me esforzé pero valió la pena". Me faltó tiempo, me faltó sobretodo para dormir... Espero no enfermarme aún más del sueño ni volverme más loca...


Amiga, compañera Talda, quisiera dedicarte unas líneas, asidua de la lectura... Perfecciónate. Las personas tendemos a aspirar a ser mejores, y trata de si bien velar por un beneficio propio no olvidar los colectivos... Si estudias filosofía tendrás que pensar también en colectivo, tus divagaciones existencialistas tienen lugar, pero en circunstancias distintas, donde la realidad social lo amerite. No somos personas adineradas, tenemos problemas de infraestructura y recursos... Si te preocupas desde ya en el ser y el sentido primordialmente, tu estudio tendrá menos peso que un paquete de cabritas, en nuestro contexto, lo que más nos interesa por estos días en las universidades "públicas" es la investigación de lo social, conducente a la desigualdad, la manipulación y abuso del poder político, etc.

Aprovecho de elevar una consigna referente a esta temática:

"Si estás consciente de la realidad, la desigualdad y la segregación y lo estás también de que esta condición no te beneficia porque sólo beneficia a un 2% en nuestro país, al quedarte inmóvil sin hacer, estás siendo cómplice y contribuyes con tu actitud a que este sistema continúe perpetuándose, hasta sumirnos en la más completa miseria en cuanto a recursos, condiciones de vida e intelectuales".

La noche de ayer

La noche de Ayer.

La noche de ayer salimos, como casi todas las noches, con Carolina, mi compañera de casa y amiga, a comprar cigarros. Íbamos conversando temas de diversa índole, entre otras cosas nos maravillábamos de lo hermoso de la vista que nos proporcionaba el cielo, estaba completamente despejado y se veían muchas estrellas... La luna ya no la podíamos ver, pero le contaba yo a ella que antes de llegar a la casa y darme cuenta de que había dejado las llaves en cualquier otro lugar y no entre mis pertenencias (conjunto de materiales de estudio) miré por un largo rato el cielo... Entre otras cosas, disparates, nos reíamos de las sandeces que por lo general nos ocurren, hacemos y decimos. Llegamos a la bomba de bencina "Copec" a comprar los cigarros, y no sé porqué aún nos reíamos y al llegar, el hombre que allí trabajaba expresó sin palabras su consideración de nuestra locura (no estábamos drogadas o alcoholizadas, somos así). Compramos, y le pedimos fuego (otra vez nos reímos) algo muy peligroso de hacer en una bomba de bencina... Caminamos, yo seguí mirando hacia el cielo mientras caminaba, y le pedí a Carolina otro cigarro... ¡No los tenía!, nos devolvimos a ver si es que los había dejado en alguna parte... Y los encontramos en el suelo cercano a la bomba, pero lo más gracioso es que, ella no se los guardó en ningún momento; los botó al suelo...

Es tan volada la Carolina... Aveces, o en realidad, la mayor parte del tiempo, cuando conversamos de pronto hace pausas y olvida lo que estaba hablando... "Pierde el hilo"... Y a mí, que las cosas siempre me quedan grabadas literales en la cabeza, sobretodo si son graciosas, se me ha hecho costumbre estar atenta a sus "desvíos" (por así decirlo) y en cierta forma... ¡Ayudarla a recordar siempre lo que anteriormente estaba diciendo!.

Hay muchas otras cosas que podría mencionar con respecto a mi amiga, pero lo que pasó ayer, es digno de mencionar... Me reí mucho, en verdad.

Otra vez le agradezco la existencia, por vivir conmigo y ser mi amiga... Y permitir que me ría tanto de ella.

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